LA PROMOCIÓN DE LA LECTURA EN EL CONTEXTO ESCOLAR
La promoción de la lectura en el contexto escolar es una labor que encontramos presente en las finalidades educativas explicitadas en el currículum y también en los objetivos de las distintas materias de cada etapa.
El concepto de promoción lectora va más allá del fomento de hábitos lectores y de la asociación de la lectura al ámbito literario y a los materiales impresos.
Se trata de una labor educativa que pretende iniciar e impulsar la lectura en un período de tiempo y en un contexto concreto y que en el centro educativo puede desarrollarse en dos ámbitos de acción diferenciados pero totalmente complementarios. Se trata por un lado del desarrollo funcional de la lectura que garantice óptimos niveles de competencia lecto-escritora y por otro el desarrollo de hábitos lectores que promuevan aficiones lectoras y la práctica de la lectura como un hecho cotidiano.
Estas dos vertientes son las dos caras de una misma moneda pues sin niveles óptimos de competencia lectora no podemos pretender consolidar hábitos lectores.
La escuela tiene una gran responsabilidad en la realización de esta tarea. Una posibilidad para realizarla es organizar un proyecto o plan lector de centro que permita la creación de situaciones propicias para acercarse a la lectura del texto en soporte papel y digital, desde todas las áreas curriculares y utilizando la biblioteca como herramienta y recurso educativo.
MARCO CONCEPTUAL: ¿QUÉ ES LA LECTURA ?
Leer es una actividad mental de una gran complejidad donde intervienen procesos cognitivos, afectivos y culturales. Leer es dotar de significado un texto atendiendo a su descodificación y comprensión.
La competencia lectora se fundamenta en estos dos pilares: la capacidad de entender el código y la capacidad de comprender el contenido del texto. La significación se esconde en los conocimientos previos del lector y su capacidad de proyectar en el texto escrito sus conocimientos del mundo.
El dominio del código es la puerta que nos permite entrar dentro del campo de la comprensión y es imprescindible conocerlo y dominarlo, pero las actividades de descodificación no son suficientes para comprender el texto y por tanto hay que ayudar a los alumnos a realizar esta comprensión y en consecuencia siempre estaran aprendiendo y consolidado la competencia lectora.
En la escuela nuestra responsabilidad consiste en impregnarla de medios para la lectura y la escritura. El objetivo es desarrollar y consolidar la competencia lecto-escritora y esto está relacionado íntimamente con el modelo de enseñanza y aprendizaje de la lengua pero también con el desarrollo de la competencia lingüística en las distintas áreas curriculares.
La acción de leer tiene distintas funciones que se explicitan en modelos textuales diversos, hemos de trabajar la competencia lectora presentando todo tipo de textos para entrenar y fortalecer las estrategias lectoras. Se trata que los alumnos sean buenos lectores en distintos ámbitos.
Es necesaria una conceptualización clara del que es la lectura. El proyecto OCDE/PISA define la lectura como “la capacidad no solo de comprender un texto sino de reflexionar sobre el mismo a partir de la reflexión personal y las experiencias propias”.
Al mismo tiempo este proyecto establece que los alumnos han de ser capaces de saber leer un número amplio y variado de textos, entre los que incluye los llamados “textos continuos” (textos narrativos, expositivos, descriptivos y argumentativos) y también los “textos discontinuos”. Se adopta una concepción de la competencia lectora que es definida de esta manera:
“La competencia lectora consiste en el desarrollo de un conjunto de estrategias, destrezas y conocimientos que contribuyen a la comprensión y al uso de textos escritos, así como a la reflexión personal a partir de ellos con el fin de alcanzar las metas propias, desarrollar el conocimiento y el potencial personal y participar en la sociedad” .
RAZONES PARA LEER
Como dice J.A. Marina en el libro La magia de la lectura (2005) es inútil de convencer que la lectura es más divertida que la televisión o más emocionante que el cine, la lectura es otra cosa. La lectura frecuente es la mejor manera de apropiarse del lenguaje y sus creaciones, es el gran instrumento y por tanto creemos que hay que leer para apropiarse del lenguaje.
Y ¿por qué necesitamos apropiarnos del lenguaje? Este autor nos propone tres razones interesantes y convincentes: porqué nuestra inteligencia es lingüística, porqué el fondo de nuestra cultura es lingüístico y porqué nuestra convivencia es lingüística.
La lectura ha de tener una función vital no una función meramente cultural. J.A. Marina incide en el hecho que no se trata de fomentar una lectura estética sino una inteligencia lectora que es la que posibilitará a nuestros alumnos estar en buenas condiciones para desarrollar su inteligencia, que es lingüística, y vivir en un ambiente que también es lingüístico.
La condición básica para una buena enseñanza de la lectura es la de restituirle su sentido de práctica social y cultural de tal manera que los alumnos entiendan su aprendizaje como un medio para ampliar sus posibilidades de comunicación, de gozo y aprendizaje y se esfuercen en el interés por comprender el mensaje escrito.
Hay que plantear la lectura a partir de múltiples situaciones que ofrece la vida de la escuela. Es importante desplazar la atención más allá y hacer explicita las intenciones de lectura para crear consciencia en el lector de los objetivos y la intención que persigue.
Porqué este es un factor determinante en la comprensión del texto. Los objetivos o intenciones de la lectura determinan tanto las estrategias responsables de la comprensión como el control que de forma inconsciente hacemos sobre ella.
Como señala Isabel Solé en el libro Estrategias de lectura (1992) es importante que los alumnos aprendan a leer con intenciones distintas para conseguir diversas finalidades y aprendan así que la lectura lpuede ser útil para muchas cosas.
Porqué para que los alumnos puedan atribuir sentido a la realización de una tarea es necesario saber qué es lo que hay que hacer y qué se pretende con ella. En este caso se trata de hacer explícitos los objetivos de la lectura para posibilitar que se sientan capaces de comprender el texto. De esta manera la acción lectora les puede resultar motivadora evitando la expectativa de fracaso que muchas veces experimentan los lectores principiantes.
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